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INCORAL, SONIDOS Y EXPERIENCIAS

DICCIÓN, ENTONACIÓN Y GRUPO FÓNICO: tres conceptos importantes

DICCIÓN, ENTONACIÓN Y GRUPO FÓNICO: tres conceptos importantes

 DICCION, ENTONACION Y GRUPO FONICO:

DICCIÓN

Es la manera de pronunciación dentro de las condiciones que imponen las reglas gramaticales.  

Demóstenes opinaba que la pronunciación es lo más importante, la misma debe

ser clara y entendible. 

El desconocimiento del idioma hace que cometamos muchos errores imperdonables.

 Por tanto el buen locutor y el buen orador deben profundizar en el estudio y práctica de la ortología, que nos enseña la correcta pronunciación de las palabras. 

 ENTONACION:

 Es el grado de elocución, inflexión y expresión de la voz alcanzada, para lograr una expresión oral de máxima calidad.

TONO: 

 

Es un elemento sonoro, no verbal. La entonación juega un papel muy importante en

la comunicación oral sobre todo en la oratoria.

Para dar más sentido y mayor expresividad a las palabras, debe graduarse

con pequeños matices diferentes, la intensidad y volumen de la voz. 

 

 

Debemos hablar con el tono de voz normal, a menos que vayamos a imitar a

una persona.

Hay que saber variar la voz dentro del tono que es normal, no

debe hablarse siempre en el mismo tono, pues esto crea monotonía.

Alguien ha dicho: “La entonación no debe adormecer a causa de su monotonía,

herir por  la vehemencia o molestar por la ironía, a no ser que esa sea la intención

del orador por motivos determinados”. 

La entonación puede ser ascendente, descendente y mixta.

La ascendente sugiere interrogación, indecisión, incertidumbre, duda o suspenso.

La descendente sugiere firmeza, determinación, certeza, decisión o confianza.

 La mixta es doble, a la vez, ascendente y descendente, nos puede sugerir

una situación de conflicto o una contradicción de los significados y se

usa frecuentemente para denotar ironía o sarcasmo o para exponer una sugerencia. 

GRUPO FÓNICO:

Es la porción de discursos comprendida entre dos pausas.

El grupo fónico medio oscila en español entre las ocho y las once sílabas,

puede haber claro está, grupo fónico de menos sílabas, como por ejemplo

 ‘si’, contestando a una pregunta. 

 

Es importante el grupo fónico, porque los comportamientos tonales del final de

cada grupo fónico nos dan unos niveles determinados que son las

características principales de la entonación. 

LAS PAUSAS, EL RITMO  Y EL ÉNFASIS. 

 

PAUSAS:

Son  las interrupciones o detenciones que realizamos cuando hablamos

 o leemos.

Las pausas se originan por dos razones: Fisiológicas y lingüísticas.

Lo ideal es que coincidan las dos.

Fisiológicamente vienen determinadas por la necesidad de respirar

y lingüísticamente porque señalan el final de una expresión. 

                                                                                                

Las pausas sirven para puntuar los pensamientos, del mismo modo que

 la coma, punto y coma y punto, sirven para separar las palabras escritas en

grupos de pensamientos, las pausas de distintas duración nos ayudan a separar

las palabras habladas en unidades que tienen un significado en conjunto. 

 

 

La pausa permite fácilmente las inflexiones de la voz, el cambio de tono y ritmo y

en definitiva contribuye, si se hace buen uso de ella, a mantener más viva la atención.

Una parrafada sin pausa es una monotonía aterradora.

El uso inadecuado de las mismas, resulta tan perjudicial y confuso para el oyente, como el uso de inadecuada puntuación en un escrito. 

Las pausas pueden ser: 

Psicológicas:

cuando el animo del orador quiere permitir al auditorio un momento de reflexión. 

Lógicas:

se usan cuando lo exige el contexto y la frase, generalmente son breves;

 al término de una frase importante o de mayor duración, cuando se va a abordar

un nuevo desarrollo, en cuyo caso no siempre será fácil distinguirlas de las

pausas psicológicas. 

Afectivas:

cuando se desea suscitar la emoción del oyente. 

 Respiratorias:

cuando agotada la respiración se hace forzosa inspiración.

Una modalidad en la pausa, es el silencio, especialmente querido y deseado por

el que habla, se requiere mucho dominio de la situación y de uno mismo.

Durante ese silencio un buen orador sabe con gestos y expresiones sobrias,

mantener el interés de los oyentes, de ahí que se hable de la elocuencia del silencio, aunque en todo momento debe tenerse presente que debe ser, un silencio justificado

 RITMO: 

 

La relación entre los acentos y las pausas crean esa cadencia o pulsación que

se conoce con el nombre de ritmo. Si esa relación se manifiesta por intérvalos

de tiempos breves o iguales, se habrá obtenido un ritmo rápido y monótono.

Si se manifiesta por intervalos de tiempo muy alejados entre sí o muy irregulares,

 no se advertirá el ritmo en el primer caso y en el segundo caso será caótico.  

El ritmo está íntimamente ligado con la velocidad en el habla.

Hay momentos en que deberá hablar con más velocidad que otras.

Una persona de temperamento excitable, habla siempre a un ritmo

apresurado, mientras que una persona tranquila lo hace a un ritmo más lento.

Pero la persona entusiasta y reflexiva evitará tanto un extremo como el otro y

variará su ritmo, empleando esta variación para demostrar la intensidad

de sus convicciones o la profundidad de sus sentimientos.                          

ÉNFASIS: 

Es dar sentido a lo que se dice, acentuar a lo que tiene más interés.

Lo que es la médula de un párrafo puede pasar muchas veces

 inadvertida por no cuidarse este aspecto tan importante de la dicción.

Debe evitarse no obstante, caer en dos prácticas viciosas;

el uso exagerado de la fuerza enfática y

el uso del énfasis de manera continua. 

EL TIMBRE: 

 

Es el sonido característico de una voz.

Esta cualidad es la que nos permite identificar

quien está hablando, sea por radio, TV, teléfono o

 personalmente, por el solo sonido de la voz.

Cada persona tiene su timbre o sonido peculiar de voz, esta dependerá de las condiciones individuales de los órganos fonéticos. 

LA INTENSIDAD: 

Es el mayor o menor grado de fuerza al emitir sonidos del habla.

Cuando hablamos en voz baja lo hacemos con poca intensidad.

No debe confundirse el tono con la intensidad.

Hay factores determinantes en la intensidad; la emoción,

la circunstancia, el estilo, etc.  

LA ARTICULACIÓN;  SU IMPORTANCIA. 

Articular bien, es pronunciar distintamente todas las consonantes.

Debe tenerse en cuenta que la lengua es el órgano que contribuye de modo más importante a la claridad de los sonidos de las palabras, porque aunque la boca tiene la apertura necesaria, los sonidos producidos no pueden modularse si la lengua permanece inactiva o se mueve con torpeza. 

Los labios también son muy importantes para una pronunciación clara, si se dejan excesivamente relajados, el resultado es una serie de murmullos confusos, especialmente en los sonidos

P B M F, que exigen una enérgica acción labial        

                                                                                          

Cuando se habla ante un micrófono, debe evitarse, claro está, la emisión excesivamente explosiva de las consonantes, pero en otros casos deben emplearse los labios con movimientos de

mayor firmeza para dar más rotundidad a las palabras. 

 

Articular bien, entre otras cosas, permite hacerse comprender claramente, incluso, cuando se habla en voz baja.

A veces locutores, oradores y actores descuidan la articulación, esto provoca la poca comprensión de lo que se dice, y por tanto, se pierde el interés del público.

Algunos locutores de radio no pronuncian claramente los finales de las palabras, sobre todo, si son esdrújulas o sobreesdrújulas.

 Como al final de una frase pronunciada suele descender el tono, la última sílaba se apaga, no se oye y es preciso darle intensidad, más aún si se trata de una esdrújula. 

CUALIDADES DE LA ARTICULACIÓN

 CLARIDAD, INTENSIDAD, FLEXIBILIDAD Y ENFASIS 

 

 CLARIDAD: O nitidez es la primera cualidad de la articulación, debe accionarse correctamente el maxilar inferior, la lengua y los labios para lograr una dicción bien definida.

Ciertos hábitos viciosos que no se han corregido a tiempo, son los causantes de una defectuosa dicción. Es preciso hablar despacio para articular con claridad. 

INTENSIDAD: El factor que en mayor grado afecta la inteligibilidad, es probablemente el nivel sonoro de las palabras, que depende a su vez, por una parte, de la distancia entre el emisor y el receptor y por otra de la intensidad de los ruidos ambientales, ya que estos pueden enmascarar o debilitar los sonidos. 

Una voz llega más lejos mientras más intensa es, cuanto más aguda es, porque la frecuencia de las vibraciones es mayor.

Existen instrumentos para medir con precisión la intensidad sonora, pero no es probable que el orador los tenga, aunque siempre se puede apreciar por las expresiones de los oyentes mas alejados, si se está escuchando correctamente lo que se dice.

Es pues una de las responsabilidades básicas del disertante u orador, hacer el uso mas adecuado de su fuerza vocal, es decir debe hablar con intensidad suficiente para ser oído por el auditorio.                                                                                           

   Se debe aprender a graduar con pequeños matices diferenciales la intensidad y volumen de la voz. Si el orador quiere dar la impresión de energía, debe aumentar la fuerza de su voz, es decir, debe hablar con intensidad suficiente para ser oído por el auditorio, correctamente. 

 

 

Hablar en voz baja puede sugerir que el orador no está seguro de sí o que no cree verdaderamente aquello que dice.

A veces para atraer más la atención o para provocarla, será necesario bajar mucho el volumen de la voz, en otros casos será conveniente levantarla más, lo cual es un recurso muy eficaz para despertar el interés cuando está languideciendo.

Es posible hacer reaccionar a una audiencia apática, si de pronto pronunciáramos una frase con aumento de volumen, pero sin olvidar que ese efecto no se produce por el aumento sonoro en sí mismo, sino por lo que supone de contraste con frases o palabras anteriores. 

FLEXIBILIDAD: Un discurso puede perfectamente ser inteligible pero es posible que deje en quien lo escucha, una nebulosa sensación, que frustre de ese modo la comunicación al auditorio.

Esto sucede cuando la voz carece de la flexibilidad necesaria para expresar significados finos y emocionales de los que por regla depende una pronunciación exacta y agradable. 

¿Qué hacer para que las ideas centrales se destaquen sobre las demás? 

 Lógicamente, tener la flexibilidad necesaria y eso se logra haciendo uso de cualidades importantísimas como la velocidad, las pausas, el ritmo y el  tono, elementos necesarios para dar claridad y vivacidad a la expresión oral.

Veamos: 

VELOCIDAD: la mayor parte de los que hablan con excesiva velocidad fatigan a quienes quisieran escucharle.

Otras en cambio, hablan con excesiva y desesperante lentitud. 

 ¿A qué velocidad debe hablarse? 

                                                                                       

Se puede decir que se habla con mayor velocidad si se trata un tema superficial, que puede seguirse fácilmente, por el auditorio o de un tema suficientemente conocido.

Se habla con menor velocidad, cuando los oyentes están poco familiarizados con el asunto que se trata, o cuando el nivel intelectual de aquellos sea muy diverso. 

 

 

En su mayoría, las personas hablan a una velocidad de 120 a 180 palabras por minutos, pero no es posible hacerlo a una velocidad uniforme.

Lo correcto es que la velocidad se ajuste al tipo

de sentimientos o pensamientos que el orador trata de transmitir.

La rapidez en el hablar es un obstáculo para mejorar la dicción y corregir sus defectos, pero la lentitud por sí sola no resuelve ni si quiera la claridad.

  Hay que hablar lentamente, pero con un ejercicio para frenar el impulso instintivo de correr, para acostumbrarse a utilizar más los músculos de la boca y dominarlos mejor.

Para adquirir el hábito de silabear y vocalizar, para que no se pierda una sola palabra en el camino. Pero una vez lograda una más clara vocalización, la velocidad ha de adecuarse al tema, al auditorio y al valor de las ideas que quieran destacarse. 

 LOS VICIOS DE LA DICCIÓN   AL IGUAL QUE AL CUERPO DESTRUYEN EL LENGUAJE Vicios de la dicción. Por vicios de dicción se entiende toda imperfección grave, toda deformación que impide una correcta pronunciación de palabras,

frases u oraciones.

 ALGUNOS VICIOS 

El Ceceo. Consiste en pronunciar la “s” como si fuera  “z”                 . ejs.: zapo por sapo, bazura por basura, dezastre por desastre.  

 

El Seseo. Defecto de pronunciación que consiste en pronunciar la “ce” o la zeta como si fuera “S”.

 Siseo. Es la pronunciación repetidamente del sonido inarticulado de S y Ch. Quien escucha esta imperfección experimenta una desagradable sensación de que le estuvieran silbando al oído.     

                                                                                           

 Lambdacismo, lalación o lalaísmo. Es el empleo defectuoso de “la” y “las” en lugar de “le” y “les”, Ejs.: la dijeron, en lugar que le dijeron o las sucedió por les sucedió. 

Tautología. Es la repetición inútil de una idea, por varias palabras que no añaden nada al sentido de la expresión. Ej.: subir para arriba, entrar para adentro, etc. 

Yeísmo. Es un fenómeno muy extendido en España e Hispanoamérica y  predominante en las zonas de Argentina, en su pronunciación de la “Y”, al extremo de que casi la convierte en “ch”, así como la pronunciación de la “elle” como “ye”. Ej.,: Caye en vez de calle, poyo en lugar de pollo. 

Vocalización. Es la transformación de una consonante en vocal. Ejs.: Lactancia-laitancia, lección, leicion, perfecto-peifecto. 

Leísmo. Es el empleo de la forma “le” del pronombre como única en el acusatorio masculino singular. Ejs.: Aquel libro no te le presto, por no te lo presto. 

Las muletillas o estribillos. Entendemos por muletillas, toda voz o frase que una persona repite por hábito vicioso en la conversación. Ejs.: E ee, aaa, este, pues, o sea. Es en suma, cualquier expresión que una persona reitere de forma constante, innecesariamente.

 Mascullar. Es una malsana costumbre de hablar en forma poco clara, lo que la gente llama “entre dientes” y que provoca una expresión incomprensible. 

Los gazapos. El diccionario Larausse define por gazapo, un disparate y un yerro cometido al hablar o escribir. Ejs.: hayga, por haya, mas mal-por peor, amígdalas-por amígdalas, aruñar, por arañar, semáforo-por semáforo, rompido-por roto.                                                                                                


 

 

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4 comentarios

Aquiles Pizarro -

para que se cumpla eso debemos asistir a una oratoria

china -

Es very bad
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Anónimo -

putos no encontre
lo que
queria
piches
puto
hijos
de
mierda

cano -

estonto sergio
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